En el residencial Puerta de Hierro, en Santo Domingo Norte, los vecinos están pasando la de Caín. En tres de sus calles principales se fue el agua potable, y por otra corren aguas negras a cielo abierto, con un hedor que no hay quien lo aguante.
Según moradores y dirigentes comunitarios, esa calle antes se usaba para caminar y coger aire fresco. Hoy parece un canal de aguas negras, abandonado y convertido en foco de malos olores.
En esa vía se formó un gran depósito de aguas cloacales que, de acuerdo con los comunitarios, termina desembocando en los humedales del río Isabela.
Los dirigentes atribuyen el problema a la planta de tratamiento de aguas residuales del residencial, que según explican lleva unos 30 años fuera de servicio. Mientras tanto, las aguas se acumulan, se derraman por la calle y llegan al río. La comunidad cuestiona de qué sirve hablar de rescatar ríos y humedales si eso pasa frente a sus narices.
Los vecinos dicen que no piden un lujo: quieren agua potable, saneamiento, una solución definitiva al desborde de las aguas residuales y que alguna autoridad vaya al barrio a ver el problema con sus propios ojos.
Fuente: Relámpago Informativo





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