Joliver Sánchez Rodríguez, un chofer de 38 años de Haina, llevaba apenas 49 días en República Dominicana tras ser deportado de Estados Unidos cuando volvió a irse, esta vez en una yola hacia Puerto Rico. La embarcación zozobró entre la noche del 27 y la madrugada del 28 de septiembre, después de un incidente violento a bordo, y desde entonces está desaparecido.
Su padre, Rafael Antonio Sánchez Paniagua, cuenta que dos sobrevivientes le dijeron lo mismo: Joliver se quitó el chaleco salvavidas para ponérselo a un anciano que se ahogaba. “Estoy muy cansado, no puedo más”, fueron sus últimas palabras antes de que una ola lo tapara, según el relato de su hermano. El anciano se salvó. Ninguna autoridad le ha confirmado a la familia qué pasó con él.
Antes de la yola, Joliver había intentado la ruta de México. Llegó a Estados Unidos, trabajó como repartidor de mercancías, lo detuvieron, pasó cinco meses preso y lo deportaron en agosto. Menos de dos meses después se volvió a ir.
Su hermano menor, Tauni Javier, de 35 años, sobrevivió al naufragio y sigue bajo custodia de autoridades estadounidenses en Nuevo México, junto a otras tres personas. La familia solo pudo hablar con él un minuto: les dijo que estaba bien y que lo investigan para que declare sobre los viajes en yola.
Para muchas familias de aquí y de allá, esta historia es conocida: la deportación no siempre cierra el ciclo, y el Canal de la Mona sigue cobrando vidas.
¿Qué significa esto para ti?
Si tienes un familiar deportado o pensando en irse en yola, habla con él: es una ruta que mata. Y si buscas a alguien desaparecido en una travesía, acude a la Armada y al consulado correspondiente.
Fuente: Diario Libre





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